Introducción:
El día domingo en la mañana estaba en mi iglesia
donde me congreso, comenzó el servicio a las 9:30 am como de costumbre y habían
unos 70 niños congregados. Cantamos las alabanzas, dieron los anuncios y los
niños presentaron sus textos bíblicos memorizados… Luego el pastor dio la orden
¡y todos los niños salieron a las clases con gran entusiasmo!, “corriendo por
el pasillo para alcanzar una silla”. Cuando llegue a mi salón ya todos estaban sentados (solo estaba vacía
la silla para la maestra), miro a mi alrededor y me doy cuenta que hay caras
nuevas… saludo Con gran entusiasmo ¡Dios les bendiga Chicos! Amen profesora,
respondieron… comienzo a saludar los niños nuevos y a darles la bienvenida;
Cuando me doy la vuelta hacia mi derecha había una niña morena con trenzas
largas y chaquiras. Me acerque a ella y le pregunte… ¿cómo es tu nombre? La
niña me miró fijamente y se escuchó un gran silencio. Al instante repetí mi
pregunta y añadí. “No me quieres contestar”,
pero no obtuve ninguna respuesta y su mirada callo; pensé en volverle a
preguntar porque no quería hablarme. Cuando unos de los niños exclamo… ¡Profe ella es muda! 






